Lamentablemente, esa no ha sido la suerte de unas cincuenta familias que residen en el sector Villa María, de manera específica en el tramo de la calle José Martí comprendido entre la Federico Velázquez y la Osvaldo Bazil. A estos desafortunados la indiferencia del síndico y de algunos de sus funcionarios les amarga la existencia cada vez que la calle donde viven se llena de agua en un día de lluvia o los días —lunes, miércoles, viernes y domingo— en que la CAASD suministra el preciado líquido al barrio.
Como no se puede pelear con Dios, cuando llueve los afectados
No han valido las visitas al Ayuntamiento ni las llamadas telefónicas a un tal ingeniero Noboa, responsable del departamento que tiene que ver con las alcantarillas y los desagües. Otro ingeniero de apellido Aziza elaboró un presupuesto para resolver el problema, que supuestamente ha conocido su colega Noboa, pero el Ayuntamiento no dispone ahora de recursos para eso y sólo podría emprenderse el trabajo si aparece un ingeniero que lo asuma poniendo los recursos hasta que el Cabildo se los pueda pagar.
Ignoro si habrá que buscar a un ingeniero de la NASA para que se "faje" con este inconveniente, si habrá que procurar bonos soberanos para "eso", si será necesaria la convocatoria a vista pública para que en el Congreso se aumente el presupuesto del municipio o si habrá que organizar un telemaratón para corregir uno de los problemas del día a día de un ayuntamiento.
Lo ignoro porque soy muy ignorante y mi ignorancia me impide entender por qué en lo que aparecen los recursos para el trabajo de fondo, para la gran solución, esta gente no se dedica a limpiar de inmediato las tuberías para que la
De lo que llevamos dicho puede colegirse que el problema se ha estado debatiendo desde hace tiempo y su solución ha sido identificada. Incluso se llegó a pagarle a un ex ´buzo´ del Ayuntamiento para que hiciera el trabajo, pero donde está la obstrucción es imposible su solución para un par de hombres sin equipos. Entonces, ¿por qué no se actúa? También lo ignoro. Lo que sí sé es que hay unas 250 personas afectadas durante cuatro días de la semana por un inconveniente municipal que debe ser resuelto, que ya hay un adolescente estuvo interno con dengue y que la indignación llegó a su límite.
Villa María necesita un síndico, y le gustaría que aparezca antes de que se agrave su situación de salubridad. Apostamos a la corrección y no a la lamentación. Anímese señor Roberto Salcedo.