jueves, 24 de septiembre de 2009

Regreso de Zelaya desencadena otro forcejeo con la prensa

El regreso a Tegucigalpa del destituído presidente Manuel Zelaya ha provocado una nueva oleada de censura en la prensa nacional e internacional. La noticia del regreso, así como el llamamiento del derrocado presidente al ejército para que "dirija sus fusiles contra los enemigos del pueblo" ha provocado el endurecimiento del gobierno de facto. Inmediatamente se ha decretado el toque de queda.


Desde el comienzo de las manifestaciones los militares han intentado mantener a la prensa internacional al margen, y han hecho de todo para imponer el silencio a los escasos medios de comunicación independientes que todavía permanecen activos en el país.

"Es inaceptable la losa que cubre los acontecimiento de Honduras, y condenamos el empeño del gobierno de facto en silenciar una situación muy grave. Exhortamos al gobierno constituído a garantizar los derechos de los ciudadanos, y en particular el derecho a la libertad de expresión y de circular libremente. La comunidad internacional, privada de información, ni siquiera puede conocer el número de heridos y personas detenidas como consecuencia de la operación militar", ha declarado Reporteros sin Fronteras.

Todo el barrio de la Embajada del Brasil, donde están refugiados Manuel Zelaya y su esposa desde el 21 de septiembre, ha quedado militarizado con el fin de "limpiar la zona" de manifestantes y periodistas, según los términos empleados por un oficial de policía. Se han desalojado los medios internacionales, y entre ellos las agencias internacionales tales como Reuters y Associated Press (AP).

El gobierno de facto de Roberto Micheletti amordaza a la prensa nacional, en particular a los dos medios de comunicación favorables al regreso de Manuel Zelaya, Canal 36 y Radio Globo, que han intentado cubrir en directo los sucesos ocurridos en torno a la Embajada de Brasil, y la represión de los manifestantes. Según Esdras Amado López, director del Canal 36, la cadena no emite desde el 22 de septiembre, a causa de un corte de energía eléctrica.


Radio Globo, único medio que transmitió en directo la llegada de Manuel Zelaya a Tegucigalpa, también ha denunciado numerosas interrupciones en su programación. Según ambos medios, el objetivo es impedir la cobertura de la represión y la expulsión de los manifestantes reunidos en torno a la embajada.

Según la agencia de prensa española EFE, el 20 de septiembre Roberto Micheletti acusó a dos periodistas, cuyos nombres no facilitó, de ejercer un « terrorismo mediático » al anunciar que Zelaya había regresado al país; un regreso que evidentemente se negaba a reconocer. El presidente de facto añadió que los dos periodistas en cuestión, que serían Esdras Amado López, director de Canal 36, y David Romero, de Radio Globo, iban a ser citados ante los tribunales.


El 22 de septiembre en El Progreso, al norte del país, Radio Progreso decidió cerrar espontáneamente su programación en torno a las 17 horas por temor a que militarizaran el local, como ocurrió tras el golpe de Estado del pasado 28 de junio. Una periodista de Radio Progreso ha señalado que el medio prefiere evitar la ocupación militar y poner en peligro al personal, aunque no ha precisado cuanto tiempo permanecerá interrumpida la programación.